Lagrimas que saben a tristeza, que borran el camino y van borrando nuestras huellas, hay noches que se roban hasta el sueño... Dormir tranquilo tiene precio...
Solo encuentra la manera, ay de mirar hacia el cielo y de buscar las estrellas, quererte siempre sin miedo, acompañarnos sin vernos. Quiéreme todos los días con ese corazón bueno, y con amor en tu vida, solo pidiendo un deseo: tener el alma de hierro.
domingo, septiembre 27, 2009
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